MBA, Master in Business Administratrion

MBA Master in Business Administration

 

Hacer un máster de gestión de empresas o no hacerlo. En el mundo cada vez más competitivo de los negocios de hoy en día, esa es la cuestión. Por Vanessa Barreno y Pablo Mazarrasa

 

Si le sobra el dinero y recuerda con cariño la época de la universidad, la respuesta es sencilla. Para el resto, hay que pensar un poco más antes de tomar la decisión de embarcarse o no en una empresa tan costosa y exigente. Cualquier factor que le ofrezca una ventaja sobre los demás es positivo, y un máster de gestión de empresas encaja perfectamente en esa categoría, pero podría decirse que la proliferación de escuelas de negocios que ofrecen másteres de gestión de empresas en España y en todo el mundo ha mermado el atractivo que solían tener estos programas. Ahora se trata más de saber qué máster de gestión de empresas tiene entre todos los disponibles que de simplemente disfrutar de las ventajas que aporta cursar cualquiera de ellos.

Uno de los muchos aspectos que hay que considerar es el rendimiento de la inversión que le aportará un máster en concreto. Esto no debería extrañarle si tenemos en cuenta que estamos hablando de la formación académica capitalista por excelencia. Si no piensa en amortizar la inversión, ¡puede que le convenga reflexionar si de verdad quiere hacer un máster de gestión de empresas! Calcular el rendimiento de la inversión le permite determinar de forma aproximada cuándo llegaría a amortizar la inversión.

El cálculo se basa en una serie de factores:

• El prestigio de la escuela.

• El coste del máster completo (suelen ser dos años).

• El sueldo antes de iniciar los estudios.

• El sueldo que el estudiante dejará de ganar durante el programa del máster (el costo de oportunidad).

• La ayuda económica que pueda obtenerse con las becas de las agencias gubernamentales, de la escuela en sí o de la empresa donde trabaja (patrocinio).

• El país donde trabajará el estudiante después de completar el programa.

• El campo en el que el graduado acabará trabajando y especializándose.

• Años de experiencia previos a la graduación.

• Sistema fiscal del país o estado donde trabajará tras obtener el máster.

• Aumento anual aproximado del sueldo.

Un programa prestigioso debería garantizarle mejores perspectivas en su carrera tanto en términos de aumento remuneratorio como de perfil. El principal factor desconocido es cuánto tiempo le llevará amortizar la inversión. Es decir, el coste de los estudios y otros gastos relacionados dividido entre el sueldo que ganaba antes de obtener el máster de gestión de empresas y el sueldo mejorado del graduado. Los expertos coinciden en que si no puede amortizar los gastos del máster de gestión en un plazo de cinco años o menos después de terminar el curso, significa que la inversión no tiene un rendimiento muy bueno. La clasificación de los programas más efectivos, como la que publican The Economist, The Wall Street Journal, el Financial Times o el Business Week, suele incluir el rendimiento de la inversión (ROI) como una de las principales señales de calidad.

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Hace un año, la profesora Kathleen Fitzgerald, de la Escuela de Negocios Booth, de la Universidad de Chicago, presentó un estudio que parece dar crédito a la tesis a favor del máster de gestión de empresas según el rendimiento de la inversión. Según sus cálculos, una persona que tenga un máster de gestión de empresas puede llegar a ganar hasta 996.389 euros más que alguien que no lo tenga a lo largo de toda su carrera profesional, que se estima en treinta años.

Sin embargo, cabe tener en cuenta que un máster de este tipo ofrece mucho más que una simple mejora económica. Puede aportar otras muchas ventajas más intangibles, que al final también podrían dar lugar a ganancias económicas. Por este motivo, el rendimiento de la inversión a largo plazo no es fácil de calcular.

Los estudiantes y graduados de un máster de gestión de empresas consideran que se merecen una posición más elevada en su lugar de trabajo, lo que hace que se ofrezcan muy a menudo a aportar sus nuevos conocimientos a iniciativas y funciones de la organización de una forma significativa.

Otra ventaja es el reconocimiento de los altos cargos de dirección (sobre todo si la empresa le ha patrocinado el máster). Los patrocinadores esperan poder amortizar la inversión y suelen hacer todo lo posible para ofrecer a sus empleados retos y oportunidades nuevas, ya que, además de sus propios conocimientos, aportan las mejores prácticas de sus compañeros y profesores. Las teorías fundamentales combinadas con las enseñanzas prácticas en clase impulsan a los estudiantes a cuestionar el hecho de “seguir haciendo las cosas como siempre”. Este pensamiento crítico puede tener efectos radicales (recorte de costes, estrategias de marketing, etc.) en los beneficios y en los resultados finales de una empresa.

Otro aspecto vital a tener en cuenta es la autoconfianza y el enorme sentido de realización que un máster exigente fomenta en el estudiante. El hecho de saber que posee la capacidad de cumplir los objetivos ambiciosos tanto personales como de la organización es muy valioso y tendrá un gran efecto en toda su carrera y en su vida social.

Para acabar, cabe tener presente que, aunque las especializaciones de master de gestión de empresas varían, la mayoría de graduados quieren trabajar en el sector empresarial y financiero, ya que está previsto que viva una gran expansión en las próximas décadas (si bien las normativas que surjan a raíz de las terribles consecuencias de la crisis económica mundial provocada por el mundo de las finanzas podría contradecir esta previsión). Por otro lado, otros sectores que suelen contratar a personas con un máster de gestión de empresas, como agencias gubernamentales y organizaciones sin ánimo de lucro, lo más probable es que necesiten gente con conocimientos empresariales a medida que la economía evolucione.

En definitiva, pues, hacer un cálculo aproximado del rendimiento de la inversión de un máster de gestión de empresas es básico. No obstante, después de hacerlo, como estudiante en potencia debe tener en cuenta otros criterios, como la calidad de la escuela y las oportunidades de networking para poder decidir si la inversión valdrá la pena. Si su instinto le dice que sí, ¡hágalo!