Entrevista a Flavio A. Soarez

Flavio A. Soarez Presidente de la Cámara de Turismo, Comercio y Servicios Hispano – Brasileña de Barcelona


La designación de Brasil como sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y de la Copa del Mundo de 2014  supuso un reto deportivo y económico para el país. Para el desarrollo y las infraestructuras necesarias, miles de millones de dólares se inviertieron en la región creando nuevos puestos de trabajo e importantes oportunidades de negocio.

 

¿Sr. Soares, podría resumirnos brevemente la historia de la Cámara de Turismo, Comercio y Servicios Hispano – Brasileña de Barcelona?

 

Esta entidad se creó para llenar el vacío que dejó la anterior al desaparecer entre 1994 y 1995. Después de 1996 y 1997, la situación empezó a mejorar y las empresas españolas comenzaron a ir a Brasil (BBVA, Santander, Aguas de Barcelona, Gas Natural, etc.). El consulado no está relacionado con la cámara, se trata de un soporte institucional considerando que es una sociedad privada sin ánimo de lucro.

 

Este año ha sido muy frenético. Todo el mundo busca financiaciones en lugar de invertir dinero en el exterior. Diría que en el 2007 empezamos oficialmente y hasta ahora hemos organizado un par de acontecimientos y el tercero, por ejemplo, fue el que tuvo lugar en Gild International el pasado mes de diciembre. Brasil ha dejado de ser desconocido.

 

En la actualidad, Brasil es el foco de atención puesto que será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y de la Copa del Mundo de 2014. ¿Cómo cree que va a afectar al país el hecho de albergar dichos eventos en cuanto a inversión extranjera?

 

Va a ser algo muy grande y, lógicamente, tendrá un efecto atrayente. Empresas españolas de gran envergadura van a ir allí a construir carreteras, hoteles, estadios y grandes infraestructuras. Las empresas españolas y de toda Europa estarán muy interesadas en conseguir estos contratos. Aquí podríamos hablar de americanos, portugueses, franceses y, sobre todo, alemanes, por el alto nivel de sus empresas y porque en Brasil hay una comunidad alemana muy grande.

 

¿Considera que el éxito de los Juegos en Brasil será tan espectacular como el vivido en Barcelona en el sentido de que Barcelona, después de casi 20 años, sigue aún hoy obteniendo beneficios?

 

La sensación que tuve cuando volví a Río el año pasado fue que todo el mundo estaba muy emocionado. Para hacer una comparación con los Juegos Olímpicos de Barcelona, la ceremonia de apertura es como tu boda. Tienes a 75.000 personas en el estadio y a 6.000 millones de personas viendo la boda. Eres el centro de atención.

No puedo decir cuántos voluntarios tiene ya Brasil (unos 10.000 en todo el país). La gente cree que pueden hacerlo. Durante los últimos 14 años, la economía se ha reajustado, ha marchado bien, siempre que ha habido una crisis o un problema, como con la Crisis del Tequila de 1999, todo el mundo pensaba que iba a producirse la Crisis de la Caipirinha, pero Brasil ha conseguido seguir adelante en su camino. Y esto se debe a la forma de pensar de sus habitantes.

De todas formas, en cuanto a apoyo, hay una diferencia enorme entre la población de España y la de Brasil. España tiene ahora unos 47 millones de habitantes y Brasil tiene unos 200 millones. En 1992, Barcelona tenía como mucho 4 millones de habitantes y Río de Janeiro tiene actualmente 12 millones en la zona metropolitana y tendrá un par más durante la preparación de los Juegos.

 

¿Cómo van a aprovechar esta oportunidad? Como presidente de la Cámara, ¿cómo tiene pensado ganar más miembros y crear más conexiones comerciales?

 

Hay dos niveles diferentes: primero de todo tenemos que tratar con la administración pública. Creo que no hay ninguna Cámara de Comercio de España en Río (hay una en Sao Paulo), así que para empezar tenemos que comprobar si hay alguna y en caso contrario, tenemos que asegurarnos de que podamos hacerle sitio. En segundo lugar, tratando de colaborar con las autoridades del lugar.

 

El alcalde de Río y el gobernador del estado de Río estuvieron aquí recientemente. Vinieron para ver el modelo del 1992. Para ser sincero, los modelos son útiles para tener alguna pista, pero no puedes seguirlos de forma idéntica, es una cultura diferente, una gente diferente, una infraestructura diferente y, sobre todo, una ciudad diferente. La totalidad de Barcelona podría caber en la parte sur de Río de Janeiro, pero ¿qué hay de la parte norte y oeste de Río? La administración pública tendrá que conquistar y adaptar el modelo de Barcelona a la realidad de Río y hacer algo nuevo. Por lo que respecta a compañías privadas y a alianzas estratégicas, les interesará el sector hotelero, por ejemplo.

Respecto a la inversión, ¿qué necesita Río para poder organizar los Juegos Olímpicos? ¿Y qué áreas representan oportunidades de inversión para las compañías españolas en Brasil?

Un mejor desarrollo del tráfico que depende de dónde van a estar las instalaciones deportivas. La Zona Olímpica está ubicada en el barrio llamado Barra da Tijuca, que está a más de 30 kilómetros del estadio deportivo de Maracaná y del centro de la ciudad; se necesita un carril rápido a lo largo del paseo de la playa que la gente usa a diario para ir a la zona de los negocios.

Por lo que respecta a las oportunidades de inversión, construcción y carreteras, evidentemente. También hacen falta más hoteles en Barra da Tijuca e Ipanema. Sin olvidarnos del las Telecomunicaciones y las TIC en general.

Sois una cámara relativamente joven. ¿Dónde pensáis llegar y cuáles son vuestras prioridades inmediatas?

 

La cámara, para avanzar, depende del interés de sus miembros. A todo el mundo le interesa Brasil y queremos que todo el mundo se una a nosotros. Las oportunidades se encuentran por el camino, no cuando se llega a la meta propuesta.
La Cámara de Comercio Británica ayuda a las compañías británicas. Traen con ellas su cultura. Es un lugar donde puedes reunirte con tus compañeros aparte de hacer negocios. Por ejemplo, en Barcelona tienen la BIFL (la Liga de Fútbol Internacional de Barcelona) que en 1992 contaba con seis equipos y el 90% de los jugadores eran ingleses, irlandeses o escoceses. Hoy en día esta liga está formada por veinte equipos (coreanos, catalanes, brasileños, rusos…) y se ha convertido en una especie de liga pública de los domingos en la que los pubs patrocinan estos equipos. Usas tu cultura para fomentar los negocios. Considero que deberíamos proponer una iniciativa similar para integrar a todos aquellos interesados en Brasil.
Nosotros estamos buscando conexiones comerciales desde otro enfoque. Un enfoque cultural. Hay que atraer a la gente con la cultura (brasileña) y con los negocios.

 

La colonización española y portuguesa fue distinta de la inglesa. Sólo fueron allí, hicieron dinero y volvieron a su país. Nunca tuvieron la intención de quedarse. Esto es un hecho histórico. En cierto modo, y tras haber desarrollado una cultura excepcional, a veces los brasileños tienen la sensación de estar invadidos; tienen la impresión de que todos los centros turísticos y casas de veraneo van a quedar en manos extranjeras.

Tras una dictadura de veinte años, no hay mucha gente a quien le interesen demasiado las empresas extranjeras, sólo a las multinacionales. Cuando se cambiaron las leyes en 1990, no llamaron mucho la atención. Y ahora que el país está totalmente abierto, el proceso de la globalización está atrayendo allí a todas las compañías, de todos los tamaños; hay que estar donde prosperan los negocios.

 

¿Ve mucho futuro para las compañías brasileñas en España?

 

Existen dos barreras: los hombres de negocios brasileños están acostumbrados a trabajar en su entorno. Al ser un país tan grande, no tienen la forma de pensar de Bill Gates o de la gente que después de haber conquistado su mercado se marcha al extranjero. La segunda barrera es la lengua puesto que nadie habla portugués (sólo en algunos lugares).

¿Cómo lo explotas? Sólo se necesitan las ganas de marcharse hacia allí y entonces todo es posible. Brasil mantuvo su mercado bastante cerrado mediante barreras comerciales muy estrictas que ahora se están derribando. Nos interesa mucho que entre capital intelectual en el país, como ocurrió en España y Barcelona durante los Juegos Olímpicos. E ir al extranjero a buscar estas novedades es el camino, porque de lo contrario ¿cómo van a saber lo que está pasando?

Brasil sigue siendo un fabricante como China o India. Producir sin parar pero sin innovar es contraproducente. La innovación se consigue mediante el conocimiento y esto es lo que Brasil necesita. Hay 200 millones de personas en Brasil, hay que crear interés en los niños, en la gente joven, en las nuevas generaciones, hay que educarlos, porque de lo contrario esta nueva mentalidad nunca se establecerá.