El problema de las facturas impagadas para las pequeñas y medianas empresas


El impago de clientes siempre es una situación límite para la mayoría de empresarios. Es una situación en la se ha incurrido en una serie de costes, precisos para hacer la venta, pero no los puede recuperar porque el cliente no paga su factura.

El impago de facturas debería ser tratado de diferentes formas según se produzcan, pues no todos los casos son iguales. Resulta fundamental prevenir el impago de las facturas desde el origen, después hay que administrar correctamente el impago cuando se produzca y, por último, hay que reducir lo más que se pueda el impacto que estos impagos puedan tener en la cuenta de resultados.

¿Eres el responsable de una empresa con problemas de liquidez?  Si te estás preguntando como saber si estoy en ASNEF, debes saber que puedes consultar esos datos. Una empresa que figura en el Fichero ASNEF siempre tendrá más dificultades para comprar bienes o servicios a los proveedores.

Si una empresa está en el Fichero ASNEF tendrá que abonar los importes por adelantado, por ejemplo. También tendrá más problemas para obtener líneas de créditos u otras formas de financiación como el confirming. Por eso para cualquier empresario resulta muy importante saber si soy un moroso o no.

Para un empresario que quiera saber si estoy en el Fichero ASNEF, puede consultarlo a través de internet y obtendrá una respuesta en pocos minutos. Con esa información podrá saber si me puede vender a crédito o no.

Datos de la deuda empresarial

El sesenta y ocho por ciento de las pequeñas y medianas empresas han tenido en el último año contratos con empresas de mayor tamaño que les imponían plazos de pago superiores a los sesenta días (este es el máximo legal). En los últimos tiempos se había reducido algo el plazo de cobro. Sin embargo, la morosidad de las grandes compañías ahoga financieramente a las PYMES, comprometiendo el futuro de muchas de estas empresas.

Breve guía para cobrar una deuda

Sin embargo, el mayor problema suele estar en los cobros a otras pequeñas y medianas empresas. Entre estas siempre hay un porcentaje de empresas que dejan sus facturas sin pagar. En estos casos hay que caminar con pies de plomo. Lo primero es tratar de contactar con el cliente, de una forma cordial y educada.

Si el usuario no responde, lo siguiente sería efectuar un requerimiento formal. La idea en un caso así es dejar claro al deudor que vamos de verdad. Lo mejor es utilizar una carta certificada o  un burofax, pues de esta manera queda constancia de la recepción de la misma.

El último paso es recurrir a la justicia. Si la deuda es inferior a 30.000 € se puede empezar un procedimiento monitorio. Se trata de un juicio que no requiere letrado ni procurador. A este procedimiento monitorio puede recurrirse cuando se trata de una reclamación de deudas monetarias ya vencidas siempre y cuando se presente la documentación necesaria. Una vez aceptada la petición, el Juez otorga veinte días al deudor a fin de que abone la deuda o bien pruebe por qué razón no debe hacerlo.